Publicado por Ale federico | 0 comentarios

Adiós y hasta pronto

Podría empezar por el principio, como toda historia común y corriente. Podría ser una narración más, una vivencia que sucedió, un cuento. Sin embargo no se trató de nada de eso, fue algo diferente, muy diferente. Y es aquí donde el lector se encuentra con el final, antes de conocer su comienzo. Picardía del destino, ironía del camino y un sinfín de preguntas al olvido. 
Cuentan quienes lo vivieron que un "adiós y hasta pronto" nunca se trata de una promesa vacía, de una forma de decir ni siquiera de una tradición. Un "adiós y hasta pronto" envuelve un "te vuelvo a ver, no sé cuándo ni cómo, pero lo haré". Promesa que promete, si las hay. Cuentan también que cuando una despedida se tiñe de ese sentimiento mutuo quedan en el tintero muchas palabras que jamás conocerán el exterior y muchas veces morirán antes de nacer. Guardadas y luego olvidadas, aquellas sabrán más de lo que deberían y por eso se las obligará a callar. Sentirán en lo secreto, en el silencio del anonimato. Amaran, extrañaran, sufrirán y se pasaran toda su existencia entre sombras de recuerdos que con el tiempo se irán desdibujando pero nunca desaparecerán. 
Y no fue la excepción su historia, aquella que los unió y los separó casi al mismo tiempo. Se despedirían con tanto por decir que callarse sería tal vez el error más acertado que tomarían. Escribirían sin palabras sus mejores frases para escucharlas sin nombrarlas, sabiendo que sus nombres aparecerían juntos. Con la pluma de los sueños inconclusos llenarían hojas en blanco sin sospechar que las mismas dirían más de lo esperado.  Las leerían con el tiempo y recordarían con una sonrisa cómplice al pensar en ello. 
El intentaría encontrarle sentido a su partida, ella se lo daría. A veces las cosas suceden sin más y oponerse sería una necedad de su parte. Con esa idea descansaría en la soledad de sus pensamientos descubriendo de mil maneras lo especial que había sido su encuentro. Porque encontrarse en esta vida no es algo fácil y mucho menos sin buscarse. Entendería con los días que a pesar de todo ya no sería el mismo y eso le gustaba. Quedaría con él un poco de ella. Se llevaría su recuerdo, su huella. Llegaría a tener la certeza de que algunas personas permanecen sin necesidad de estar presentes. Ausencia que no alcanza para que estén ausentes.
Volvería una y otra vez sobre aquel encuentro. No se trataría de una rutina producto de la nostalgia aunque quizás si de un impulso. Es que un encuentro no necesariamente termina en una despedida. Encontrarse sucede y no se puede negar con un adiós. Tendría en claro que un camino que se cruza con otro no son dos sendas que van a la par, lo sabía. Pero también sabia que no conocía el plano completo. Y eso lo dejaba tranquilo. Como un iluso o soñador, cualquier motivo le era suficiente para esperar que más adelante las vueltas de la vida terminarían lo que habían comenzado. Y a veces es así. Solo Dios sabe que sigue, que pasos se suceden unos a otros y uno solo debe transitarlos dejándose llevar.
Cuando estamos en el rio correcto, ir contra la corriente no significa revolución sino pérdida de dirección. Lograr dar con él hace la diferencia, luego se trata de seguir su voluntad. Al fin y al cabo no es difícil de entender. No es difícil hasta que, sin querer, tocamos puerto en el lugar equivocado. Es ahí donde las dudas toman fuerza y quedarse o seguir se torna la decisión más importante a tomar. Así como dos destinos que se cruzan lo hacen para seguir en direcciones contrarias, avanzar es dejar atrás. Y se avanza cuando no estamos donde deberíamos quedarnos. 
Correría el riesgo de soltar su mano y dejarla ir. Ambos sabían que no era su tiempo y la despedida saludaba a un pasado muy cercano. Demasiado cercano. Dicen que las distancias son relativas y solo dependen de nosotros. Se puede estar cerca a lo lejos y distante en lo próximo. Fue por eso que prefirió alejarse y sentir que su recuerdo la haría sentir presente a su lado. Seria quien le permitió ser su mejor versión y hacia allí caminaría. La miró a sus ojos y su mejor despedida enseño su más ansiada promesa, adiós y hasta pronto...


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