Publicado por Ale federico | 0 comentarios

Letra y música

Sonó una melodía de fondo. La conocía, solo que no sabía de dónde ni cuándo la había escuchado. Cada nota que pasaba la hacía aun más familiar y comenzó a sentirse cómodo en ese lugar. Las teclas de aquel piano podían decirle mucho en tan poco tiempo y eso permitía hacerlo estar a gusto.  Tomó su copa y recordó porque estaba allí. Como quien trata de ahogar en las aguas del olvido sus más dolorosos recuerdos, trato de que sus errores y malas decisiones se terminaran en cada trago aquella noche. Sorbo a sorbo intentaría hacerse amigo de su silencio quien era su mejor compañero cuando se ponían a hablar. Pero aun esa misma noche podía darle algo más y lo desconocía. Sin siquiera levantar la vista, pudo entender que la melodía que escuchaba terminaría por llevarlo adonde la soledad no encontraba con quien estar. ¿Por qué se sentiría así? ¿Qué tendría de especial su música? Dicen que las casualidades no existen y no es casualidad que lo digan. De repente y sin darnos cuenta nos podemos ver envueltos entre notas que denotan algo más que unos acordes al pasar. 
Terminó su copa pero no quiso irse. Algo le impidió abandonar la sala y fue allí que alzó la mirada hacia el piano de la entrada que lo invitaba a seguir escuchándolo.  Intentaría días más tarde y sin éxito, recordar que fue lo primero que lo hizo perderse al haberla encontrado tan especial. Culparía a sus ojos, pero sin estar seguro, como sentenciándolos de un hecho que le era difícil de probar. Bien sabía que a pesar de que su mirada lo había dejado sin palabras, había contado con muchos más cómplices en su forma de ser que lograron su cometido. 
En medio de aquella escena, quiso saber su nombre, buscar algo de realidad en medio de tanto sueño. Sospechó durante buen tiempo si en pleno desierto una mala jugada de su conciencia le había hecho imaginar cosas que no existían. Porque los desiertos son así. Los venia transitando desde mucho antes de aquella noche y conocía de oasis de agua salada. Parecen ser lo que no son y quien se acerca a ellos termina partiendo con más sed de la que tenia al llegar. Sin embargo, las vueltas de la vida te sorprenden cuando menos lo esperas. Tan repentinamente, sin previo aviso, sucedió sin más y preguntarse los motivos era perder el tiempo. Agradeció a Dios y comenzó a andar su camino hacia el origen de aquella música que continuaba escuchando sin pausa alguna. 
Se levanto de su silla y abandonó su mesa. Se dirigiría hacia aquel piano con un paso marcado y decidido. Noto la confianza que sentía y a medida que se acercaba dejó dudas por el camino. No pensaba en recogerlas al regresar, no iba a hacerlo. Prefirió continuar sin pensar en los riesgos y así sin quererlo se comprometería con lo desconocido. Seguiría hacia delante sin intentar escapar de aquellos ojos y su melodía. Al llegar cruzaron miradas y completo con sus palabras la letra de aquella canción. Supo que decirle porque había estado esperándola sin saberlo. 
Nadie nace sin destino y nadie muere a mitad de su camino. Sabemos el comienzo de cada historia y para descubrir su final solo debemos vivirlas. Vivir no es morir un poco cada día, vivir es hacer propia la vida. Tenía letra para aquella música y no dudaría en escribirla... 




0 comentarios: